La ley del cine español, el cine en España y algunas cosas más, por Antonio Carballo
18
septiembre, 2026
Mucho
llevo escrito sobre el cine español a lo largo de los últimos 60 años, pero si
en todo este tiempo he encontrado un lugar común, éste es la lentitud en
las tramitaciones de las diferentes leyes que lo han regulado (con pocas
diferencias prácticas, incluso con gobiernos de signo contrario, dicho sea de
paso).
También
podría hablar aquí del frecuente incumplimiento de las fechas en las que el
gobierno de turno tenía que abonar las ayudas ya vencidas a muchos productores,
distribuidores y exhibidores. Desde que se comenzó a editar Cineinforme,
ahora Cine&TelePRO, esto ha sido noticia recurrente. Muchas
casas embargadas han sido el precio que han pagado los empresarios por esta
falta de previsión en los Presupuestos del Estado…
Pero
quiero centrarme en el tema legislativo, que al día de hoy es el más
estridente.
Lo
primero es decir que la industria del cine español se sigue rigiendo por la Ley
aprobada en el Congreso de los Diputados el 28 de diciembre de 2007. Pronto
habrán transcurrido 20 años, pero no veinte años cualquiera, sino los veinte
años más revolucionarios en la forma de producir, distribuir y exhibir o emitir
contenidos audiovisuales. En 2007 todavía estaba incompleta la cadena
digital y de la Inteligencia Artificial sólo algunos habían oído
algo. Evidentemente, para los agentes industriales de este sector
en un verdadero calvario tener que sujetarse hoy a normas tan
obsoletas.
LA
PRODUCCIÓN.
Desde
2007 hasta hoy se han introducido solo algunos parches en la legislación del
audiovisual. Por ejemplo, fue aprobada por el Congreso de los Diputados el 31
de marzo de 2010 la Ley General de Comunicación Audiovisual, que fue revisada,
actualizada y vuelta a aprobar el 22 de junio de 2022 después del escándalo
producido por el cambio a última hora y fuera de plazo de la descripción de la
figura del “productor independiente”. Un golpe del que aún no se han recuperado
las productoras verdaderamente independientes de nuestro país, pues no hace
falta ser muy listo para darse cuenta que gracias a la modificación del párrafo
en cuestión, cualquier productora española, incluso ligada a uno de los grandes
grupos de televisión, podía recibir los beneficios que la Ley pretendía limitar
a los verdaderamente independientes.
Para
calmar los ánimos, el gobierno declaró entonces que este agravio sería
compensado con la redacción de una nueva ley del Cine… esa ley que
todavía estamos esperando.
Mientras
tanto, en 2014 se modificaron los artículos 36 y 39 de la Ley del Impuesto
sobre Sociedades, permitiendo que empresas ajenas al sector invirtiesen hasta
el 30% de sus impuestos en la producción de obras audiovisuales y escénicas.
Esto dio un gran balón de oxígeno a la producción, tanto que en 2025 el número
de películas de largometraje se disparó hasta las 463. La cifra supera todos
los límites de la razón y, por supuesto, la mayor parte de ellas no se han
estrenado ni se estrenarán en cines. Una aberrante aplicación de esta
ley de desgravaciones está permitiendo que inversores y productores
obtengan beneficios de sus obras ¡¡aún cuando éstas no hayan sido vistas por
nadie!!
Solo
España marcha en sentido opuesto a lo que demanda el mercado: en vez de muchas
películas pequeñas, menos películas, pero mejores. Más espectaculares. De
mayores presupuestos.
También
se ha producido un número brutal de documentales. Unas obras, generalmente, de
verdadero empeño que deberían ser emitidas, al menos, por TVE. Pero en TVE,
ignoro el porqué, no las quieren.
Pero
más cosas han ocurrido desde 2007, como la Creación en 2021 de esa entelequia
llamada HUB AUDIOVISUAL ESPAÑOL, dotado con un fondo extraordinario
de 1.500 millones de euros. Mil quinientos millones que han servido para atraer
el rodaje de grandes obras internacionales a territorio español dando un gran
auge a nuestras industrias técnicas, pero dejando cero beneficios en España
sobre la explotación a futuro de esas obras. De esos mil quinientos millones,
los mejor invertidos fueron solo 5. Con solo cinco millones, Carlos Rosado,
entonces presidente de la SPAIN FILM COMMISSION, fue capaz de hacer
que el nombre de ESPAÑA resonase en los altavoces del cine en el mundo entero,
creando lazos con países totalmente desconocidos para nuestra industria tales
como la India, Australia, Canadá, Brasil, etc
Otra
partida en principio bien empleada de este HUB ha sido la recuperación y
mantenimiento de los SPANISH SCREENNINGS que se continúan
celebrando en coincidencia con el Festival de Málaga.
Se
me antoja que es demasiado dinero para tan escasos resultados. Porque los lazos creados por
Carlos Rosado con aquéllos lejanos países se están disolviendo como azucarillos
en vaso de agua y en cuanto a la exportación de obras españolas a países
extranjeros, que es el objetivo de los SCREENNINGS, el gobierno no ofrece
ningún dato (Razón por lo que me temo que este dato debe ser verdaderamente
malo).
LA
DISTRIBUCIÓN.
Hasta
aquí solo he hablado de producción y empresas de servicios técnicos, pero lo
que veo a mi alrededor en el mundillo de la distribución no es que
sea para tirar cohetes…
Las
“majors” USA han reducido en todos los aspectos: desde el número de ellas
(fusión Disney-Fox; fusión Paramount-Warner), hasta el número de sus estrenos
por año. Antes podían explotar en las salas españolas cualquier título; ahora
se lo piensan mucho antes de meterse en gastos de publicidad, doblaje y
difusión de copias digitales.
En
cuanto a las distribuidoras independientes españolas, que también son objeto de
ayuda en las diferentes leyes que he conocido, vemos cómo se apagan
progresivamente marcas que durante décadas fueron importantes. Además, cada vez hay más
productores que deciden afrontar por sí mismos la función de distribuidores,
con malos resultados casi siempre.
LA
EXHIBICIÓN.
Las
salas de cine se mantienen, como todos sabemos, gracias al consumo de refrescos
y comestibles durante las proyecciones. Este apartado supone más del 50% de sus
beneficios. El cine como acto social debería ser promocionado
muy fuertemente por el Estado. Y el Estado no hace nada. Incluso las ayudas
post-covid19 fueros muy pequeñas y muy tardías en comparación con las de otros
países de nuestro entorno europeo…
Actualmente
están en vigor dos pequeñas iniciativas. Una de ellas, el BONO JOVEN, es
aprovechable solo por una ínfima parte de la juventud, pues está limitado a las
personas que durante el año en curso llegan a su decimoctavo aniversario, y
además puede ser compartido por otras formas de ocio cultural. Y el plan CINE
SENIOR destinado a los mayores de 65 años, tiene una dotación verdaderamente
escasa, y en realidad no es una subvención a los empresarios sino a las
personas mayores , aunque la responsabilidad de su gestión y financiacion recae
sobre los exhibidores… Lo cual ha llevado a que algunos circuitos de cine
renuncien a participar en este programa
EL
CAMBIO DE MODELO DE NEGOCIO.
Entre
este análisis clásico y la situación actual del mercado se han introducidos dos
elementos recnológicos que lo han distorsionado todo: el streaming y la IA.
Para
las plataformas de distribución digital DTH por cable o satélite (Direct
to the Home) vulgarmente conocidas como plataformas de streaming,
una vez pasada la explosión de beneficios que les trajo el confinamiento de
miles de millones de personas por el covid19, las cosas no están siendo
fáciles. Por un lado, sus propietarios ya se han dado cuenta de que los costes
de producción propia son tan altos que no pueden mantenerlos aunque todos los
habitantes de planeta fuesen suscriptores. Por otro, un negocio diseñado como
monopolio de una sola compañía ahora tiene competidores por docenas. Así que
están recurriendo a las viejas fórmulas de la televisión: abrir sus emisiones a
la publicidad y retransmitir eventos deportivos, cuyos derecho de emisión son
infinitamente menores que los de producción propia. Ya dije que, al menos enlos
países donde a la gente le apetece salir a la calle, estas plataformas iban a
ser un nuevo sarampión como ya lo fue hace 40 años la locura desatada a nivel
popular por el alquiler de cintas VHS…
Las
salas de cine solo tienen que esperar un poco más a que pase el nuevo
sarampión.
La
IA, sin embargo, va a modificar de forma radical y permanente al sector de
producción. Realmente me siento incapaz de prever hasta dónde puede llegar esta
herramienta cuando se aplique masivamente a la producción audiovisual y eso sin
contar con el galimatías que se va a armar respecto a los derechos de propiedad
intelectual… Puede ser maravillosa a la hora de ahorrar costes; permitirá
hacer más películas y puede salvar incluso los resultados de las plataformas de
streaming que, como ya he dicho, necesitan un volumen de producción enorme.
Pero los cines no necesitan tanto producto ya que el tiempo de pantalla es
limitado. Los cines necesitan blockbusters y mucha, mucha, mucha promoción. Esa
que el gobierno se empeña en no darles.
EL
PROYECTO DE LA NUEVA LEY.
El
proyecto de ley que lleva más de cinco años dando vueltas por los despachos del
ministerio de Cultura fue redactado cuando todavía el mercado no había recibido
el impacto profundo del streaming y nadie daba un céntimo por la IA aplicada a
la creación de imágenes animadas. Por lo tanto, es un texto que, de ser
aprobado tal cual, nacería ya muerto.
Pero
antes de todo esto, las asociaciones empresariales ya estaban enfadadas
con el borrador de la nueva ley: el ministerio de Cultura no había tenido en
consideración ninguna de las recomendaciones expresadas por los empresarios.
Desde la definición de “productor independiente” hasta la ventana de exclusiva
para las salas de cine.
Ahora
hemos oído que se está estudiando una refundición de la Ley de la Comunicación
Audiovisual (que afecta solo a la industria televisiva) con el borrador de la
ley de Cine. Es una idea interesante, pero su debate puede llevar años. En el
centro de la polémica, el hecho de que el ICAA adolezca de dos graves faltas es
un gran obstáculo. Estas son:
-Que
siga sin ser reconocido como un Ente independiente, con un presupuesto fijo
dentro de unos Presupuestos Generales del Estado (esos que no tenemos desde
hace cuatro años, de momento)
-Que
a pesar de su pomposo nombre (…y Artes Audiovisuales), nunca haya dejado de ser
lo que siempre fue: la Dirección General de Cine, sin poder de intervención de
ninguna clase en el mundo de la televisión.
Buen
problema tiene ante sí la nueva directora general del ICAA, doña Marta Serrano,
recién nombrada para ocupar el cargo después de varios meses del fallecimiento
de su antecesor, Ignasi Camós. No me gustaría estar en sus zapatos (En los de
doña Marta, claro).
Con
su permiso, le ofrezco una salida airosa: reúna a los agentes del audiovisual
español y hágales caso. Ellos saben mejor que nadie dónde están las soluciones
para redactar un texto de ley adecuado a los tiempos que corren. Si repasa
usted la lista de los últimos años de los PREMIOS ESTRELLA
CINE&TELE A LA EXCELENCIA EMPRESARIAL, encontrará los
nombres de las personas que conocen muy bien esas ansiadas soluciones.
Fuente: Antonio Carballo. CineyTele.com 15 septiembre 2026
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