miércoles, 23 de septiembre de 2026

La ley del cine español, el cine en España y algunas cosas más, por Antonio Carballo 18 septiembre 2026

La ley del cine español, el cine en España y algunas cosas más, por Antonio Carballo

18 septiembre, 2026

Mucho llevo escrito sobre el cine español a lo largo de los últimos 60 años, pero si en todo este tiempo he encontrado un lugar común,  éste es la lentitud en las tramitaciones de las diferentes leyes que lo han regulado (con pocas diferencias prácticas, incluso con gobiernos de signo contrario, dicho sea de paso).

Antonio Carballo

También podría hablar aquí del frecuente incumplimiento de las fechas en las que el gobierno de turno tenía que abonar las ayudas ya vencidas a muchos productores, distribuidores y exhibidores.  Desde que se comenzó a editar Cineinforme, ahora Cine&TelePRO, esto ha sido noticia recurrente. Muchas casas embargadas han sido el precio que han pagado los empresarios por esta falta de previsión en los Presupuestos del Estado…

Pero quiero centrarme en el tema legislativo, que al día de hoy es el más estridente.

Lo primero es decir que la industria del cine español se sigue rigiendo por la Ley aprobada en el Congreso de los Diputados el 28 de diciembre de 2007. Pronto habrán transcurrido 20 años, pero no veinte años cualquiera, sino los veinte años más revolucionarios en la forma de producir, distribuir y exhibir o emitir contenidos audiovisuales. En 2007 todavía estaba incompleta la cadena digital y de la Inteligencia Artificial sólo algunos habían oído algo. Evidentemente, para los agentes industriales de este sector en un verdadero calvario tener que sujetarse hoy a normas tan obsoletas.

LA PRODUCCIÓN.

Desde 2007 hasta hoy se han introducido solo algunos parches en la legislación del audiovisual. Por ejemplo, fue aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de marzo de 2010 la Ley General de Comunicación Audiovisual, que fue revisada, actualizada y vuelta a aprobar el 22 de junio de 2022 después del escándalo producido por el cambio a última hora y fuera de plazo de la descripción de la figura del “productor independiente”. Un golpe del que aún no se han recuperado las productoras verdaderamente independientes de nuestro país, pues no hace falta ser muy listo para darse cuenta que gracias a la modificación del párrafo en cuestión, cualquier productora española, incluso ligada a uno de los grandes grupos de televisión, podía recibir los beneficios que la Ley pretendía limitar a los verdaderamente independientes.

Para calmar los ánimos, el gobierno declaró entonces que este agravio sería compensado con la redacción de una nueva ley del Cine…  esa ley que todavía estamos esperando.

Mientras tanto, en 2014 se modificaron los artículos 36 y 39 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, permitiendo que empresas ajenas al sector invirtiesen hasta el 30% de sus impuestos en la producción de obras audiovisuales y escénicas. Esto dio un gran balón de oxígeno a la producción, tanto que en 2025 el número de películas de largometraje se disparó hasta las 463. La cifra supera todos los límites de la razón y, por supuesto, la mayor parte de ellas no se han estrenado ni se estrenarán en cines. Una aberrante aplicación de esta ley de desgravaciones está permitiendo que inversores y productores obtengan beneficios de sus obras ¡¡aún cuando éstas no hayan sido vistas por nadie!!

Solo España marcha en sentido opuesto a lo que demanda el mercado: en vez de muchas películas pequeñas, menos películas, pero mejores. Más espectaculares. De mayores presupuestos.

También se ha producido un número brutal de documentales. Unas obras, generalmente, de verdadero empeño que deberían ser emitidas, al menos, por TVE. Pero en TVE, ignoro el porqué, no las quieren.

Pero más cosas han ocurrido desde 2007, como la Creación en 2021 de esa entelequia llamada HUB AUDIOVISUAL ESPAÑOL, dotado con un fondo extraordinario de 1.500 millones de euros. Mil quinientos millones que han servido para atraer el rodaje de grandes obras internacionales a territorio español dando un gran auge a nuestras industrias técnicas, pero dejando cero beneficios en España sobre la explotación a futuro de esas obras. De esos mil quinientos millones, los mejor invertidos fueron solo 5. Con solo cinco millones, Carlos Rosado, entonces presidente de la SPAIN FILM COMMISSION, fue capaz de hacer que el nombre de ESPAÑA resonase en los altavoces del cine en el mundo entero, creando lazos con países totalmente desconocidos para nuestra industria tales como la India, Australia, Canadá, Brasil, etc

Otra partida en principio bien empleada de este HUB ha sido la recuperación y mantenimiento de los SPANISH SCREENNINGS que se continúan celebrando en coincidencia con el Festival de Málaga.

Se me antoja que es demasiado dinero para tan escasos resultados. Porque los lazos creados por Carlos Rosado con aquéllos lejanos países se están disolviendo como azucarillos en vaso de agua y en cuanto a la exportación de obras españolas a países extranjeros, que es el objetivo de los SCREENNINGS, el gobierno no ofrece ningún dato (Razón por lo que me temo que este dato debe ser verdaderamente malo).

LA DISTRIBUCIÓN.

Hasta aquí solo he hablado de producción y empresas de servicios técnicos, pero lo que veo a mi alrededor en el mundillo de la distribución no es que sea para tirar cohetes…

Las “majors” USA han reducido en todos los aspectos: desde el número de ellas (fusión Disney-Fox; fusión Paramount-Warner), hasta el número de sus estrenos por año. Antes podían explotar en las salas españolas cualquier título; ahora se lo piensan mucho antes de meterse en gastos de publicidad, doblaje y difusión de copias digitales.

En cuanto a las distribuidoras independientes españolas, que también son objeto de ayuda en las diferentes leyes que he conocido, vemos cómo se apagan progresivamente marcas que durante décadas fueron importantes. Además, cada vez hay más productores que deciden afrontar por sí mismos la función de distribuidores, con malos resultados casi siempre.

LA EXHIBICIÓN.

Las salas de cine se mantienen, como todos sabemos, gracias al consumo de refrescos y comestibles durante las proyecciones. Este apartado supone más del 50% de sus beneficios. El cine como acto social debería ser promocionado muy fuertemente por el Estado. Y el Estado no hace nada. Incluso las ayudas post-covid19 fueros muy pequeñas y muy tardías en comparación con las de otros países de nuestro entorno europeo…

Actualmente están en vigor dos pequeñas iniciativas. Una de ellas, el BONO JOVEN, es aprovechable solo por una ínfima parte de la juventud, pues está limitado a las personas que durante el año en curso llegan a su decimoctavo aniversario, y además puede ser compartido por otras formas de ocio cultural. Y el plan CINE SENIOR destinado a los mayores de 65 años, tiene una dotación verdaderamente escasa, y en realidad no es una subvención a los empresarios sino a las personas mayores , aunque la responsabilidad de su gestión y financiacion recae sobre los exhibidores… Lo cual ha llevado a que algunos circuitos de cine renuncien a participar en este programa

EL CAMBIO DE MODELO DE NEGOCIO.

Entre este análisis clásico y la situación actual del mercado se han introducidos dos elementos recnológicos que lo han distorsionado todo: el streaming y la IA.

Para las plataformas de distribución digital DTH  por cable o satélite (Direct to the Home) vulgarmente conocidas como plataformas de streaming, una vez pasada la explosión de beneficios que les trajo el confinamiento de miles de millones de personas por el covid19, las cosas no están siendo fáciles. Por un lado, sus propietarios ya se han dado cuenta de que los costes de producción propia son tan altos que no pueden mantenerlos aunque todos los habitantes de planeta fuesen suscriptores. Por otro, un negocio diseñado como monopolio de una sola compañía ahora tiene competidores por docenas. Así que están recurriendo a las viejas fórmulas de la televisión: abrir sus emisiones a la publicidad y retransmitir eventos deportivos, cuyos derecho de emisión son infinitamente menores que los de producción propia. Ya dije que, al menos enlos países donde a la gente le apetece salir a la calle, estas plataformas iban a ser un nuevo sarampión como ya lo fue hace 40 años la locura desatada a nivel popular por el alquiler de cintas VHS…

Las salas de cine solo tienen que esperar un poco más a que pase el nuevo sarampión.

La IA, sin embargo, va a modificar de forma radical y permanente al sector de producción. Realmente me siento incapaz de prever hasta dónde puede llegar esta herramienta cuando se aplique masivamente a la producción audiovisual y eso sin contar con el galimatías que se va a armar respecto a los derechos de propiedad intelectual… Puede ser maravillosa a la hora de ahorrar costes;  permitirá hacer más películas y puede salvar incluso los resultados de las plataformas de streaming que, como ya he dicho, necesitan un volumen de producción enorme. Pero los cines no necesitan tanto producto ya que el tiempo de pantalla es limitado. Los cines necesitan blockbusters y mucha, mucha, mucha promoción. Esa que el gobierno se empeña en no darles.

EL PROYECTO DE LA NUEVA LEY.

El proyecto de ley que lleva más de cinco años dando vueltas por los despachos del ministerio de Cultura fue redactado cuando todavía el mercado no había recibido el impacto profundo del streaming y nadie daba un céntimo por la IA aplicada a la creación de imágenes animadas. Por lo tanto, es un texto que, de ser aprobado tal cual, nacería ya muerto.

Pero antes de todo esto,  las asociaciones empresariales ya estaban enfadadas con el borrador de la nueva ley: el ministerio de Cultura no había tenido en consideración ninguna de las recomendaciones expresadas por los empresarios. Desde la definición de “productor independiente” hasta la ventana de exclusiva para las salas de cine.

Ahora hemos oído que se está estudiando una refundición de la Ley de la Comunicación Audiovisual (que afecta solo a la industria televisiva) con el borrador de la ley de Cine. Es una idea interesante, pero su debate puede llevar años. En el centro de la polémica, el hecho de que el ICAA adolezca de dos graves faltas es un gran obstáculo. Estas son:

-Que siga sin ser reconocido como un Ente independiente, con un presupuesto fijo dentro de unos Presupuestos Generales del Estado (esos que no tenemos desde hace cuatro años, de momento)

-Que a pesar de su pomposo nombre (…y Artes Audiovisuales), nunca haya dejado de ser lo que siempre fue: la Dirección General de Cine, sin poder de intervención de ninguna clase en el mundo de la televisión.

Buen problema tiene ante sí la nueva directora general del ICAA, doña Marta Serrano, recién nombrada para ocupar el cargo después de varios meses del fallecimiento de su antecesor, Ignasi Camós. No me gustaría estar en sus zapatos (En los de doña Marta, claro).

Con su permiso, le ofrezco una salida airosa: reúna a los agentes del audiovisual español y hágales caso. Ellos saben mejor que nadie dónde están las soluciones para redactar un texto de ley adecuado a los tiempos que corren. Si repasa usted la lista de los últimos años de los PREMIOS ESTRELLA CINE&TELE A LA EXCELENCIA EMPRESARIAL, encontrará los nombres de las personas que conocen muy bien esas ansiadas soluciones. 

Fuente: Antonio Carballo. CineyTele.com 15 septiembre 2026

https://www.cineytele.com/2026/09/18/la-ley-del-cine-espanol-el-cine-en-espana-y-algunas-cosas-mas-por-antonio-carballo/?utm_source=mailpoet&utm_medium=email&utm_source_platform=mailpoet&utm_campaign=15/09/2026

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