miércoles, 17 de junio de 2026

Entrevista a Lluís Codina: inteligencia artificial, búsqueda de información y creación de conocimiento en la era generativa: Clip de SEDIC

Revista de la Sociedad Española de Documentación e Información Científica, nº93–DOI: 10.47251/clip.n93.197

Entrevista realizada por CARLOS LOPEZOSA GARCÍA, Profesor Lector del Departament de Biblioteconomia, Documentació i Comunicació Audiovisual de la Universitat de Barcelona

“La  irrupción  de  la  inteligencia  artificial  generativa  está  transformando  profundamente  los procesos   de   búsqueda,   análisis   y   producción   de   conocimiento   en   ámbitos   como   la documentación,  la  comunicación  y  la  investigación  académica.  En  esta  entrevista,  el  Dr.  Lluís Codina  reflexiona  sobre  el  alcance  de  este  cambio  tecnológico,  comparándolo  con  el  impacto histórico  de  Google,  aunque  destacando  su  mayor  profundidad  conceptual  y  operativa.  A  lo largo de la conversación se analizan cuestiones como la evolución delos motores de búsqueda, el papel del posicionamiento en buscadores en los sistemas generativos, los riesgos asociados a la fiabilidad de la IA y la necesidad de mantener una actitud crítica frente a la automatización de tareas cognitivas. Asimismo,  se aborda el concepto de “deuda cognitiva”, entendido como la pérdida progresiva de habilidades derivada de una excesiva delegación intelectual en sistemas automatizados. El entrevistado también examina el grado de preparación de los profesionales de la documentación y la comunicación para integrar estas tecnologías en sus rutinas de trabajo, subrayando la existencia de una brecha formativa todavía significativa. Finalmente, plantea una visión  prospectiva  sobre  la  relación  entre  inteligencia  artificial  y  creación  de  conocimiento, defendiendo que estas herramientas tendrán un papel central en todas las fases de los procesos de investigación y análisis, siempre que se acompañen de protocolos rigurosos de verificación y buenas prácticas académicas.

Inteligencia  artificial  generativa;  búsqueda  de  información;  SEO;  documentación;  creación de conocimiento; alfabetización digital

The emergence of generative artificial intelligence is profoundly transforming the processes of information  searching,  analysis,  and knowledge  production  in  fields  such  as  documentation, communication, and academic research. In this interview, Dr. Lluís Codina reflects on the scope of this technological shift, comparing it to the historical impact of Google while emphasizing its greaterconceptual  and  operational  depth.  Throughout  the  conversation,  topics  such  as  the evolution of search engines, the role of search engine optimization within generative systems, the risks associated with AI reliability, and the need to maintain a  critical perspective toward the  automation  of  cognitive  tasks  are  discussed.  The  interview  also  addresses  the  concept  of “cognitive debt,” understood as the gradual loss of skills resulting from excessive intellectual delegation  to  automated  systems.  In  addition,  the  interviewee  examines  the  degree  of preparedness  among  documentation  and  communication  professionals  to  integrate  these technologies  into  their  daily  workflows,  highlighting  the  persistence  of  a  significant  training gap. Finally, he offers a prospective vision of the relationship between artificial intelligence and knowledge creation, arguing that these tools will play a central role in all stages of research and analytical  processes,  provided  they  are  accompanied  by  rigorous  verification  protocols  and sound academic practices. 

Generative  artificial  intelligence;  information  retrieval;  SEO;  documentation;  knowledge creation; digital literacy


LLUÍS CODINA  es  uno  de  los  principales  referentes  en  el ámbito de la documentación digital, el posicionamiento web y la comunicación académica en España. Doctor en Ciencias  de  la  Información  y  profesor  honorario  de  la Universitat    Pompeu    Fabra    (UPF),    su    trayectoria investigadora   se   ha   centrado   especialmente   en   la búsqueda  y  evaluación  de  información,  la  visibilidad digital,  las  metodologías  de  investigación  y,  en  los últimos  años,  el  impacto  de  la  inteligencia  artificial generativa en la producción de conocimiento. Autor de numerosos artículos, libros y recursos docentes, Codina ha  contribuido  de  manera  decisiva  a  introducir  una visión metodológica y crítica sobre el ecosistema digital en los estudios de comunicación y documentación.En  el  contexto  actual,  marcado  por  la  rápida expansión  de  herramientas  como  ChatGPT,  Gemini  o Perplexity,  las  reflexiones  de  Lluís  Codina  adquieren una   relevancia   especial.   Su   trabajo   reciente   analiza   cómo   la   inteligencia   artificial   está modificando las dinámicas tradicionales de acceso a la información, la investigación académica y la creación de contenidos digitales. Desde una perspectiva que combina el análisis técnico y la reflexión crítica, Codina advierte tanto de las enormes posibilidades de estas tecnologías como de  los  riesgos  derivados  de  un  uso  acrítico,  especialmente  en  relación  con  la  fiabilidad  de  la información, las malas praxis académicas y la denominada “deuda cognitiva”. En  esta  entrevista,  el  profesor  Codina  aborda  algunas  de  las  principales  cuestiones  que rodean actualmente a la inteligencia artificial generativa, su comparación con la revolución que supuso  Google,  la  evolución  de  los  motores  de  búsqueda,  el  papel  del  SEO  en  los  sistemas generativos  y  los  desafíos  que  plantea  la  automatización  de  tareas  intelectuales.  Asimismo, reflexiona sobre el futuro de la documentación y  la creación de conocimiento en un escenario donde la inteligencia artificial tendrá un papel cada vez más integrado en todas las fases de los procesos de investigación, análisis y comunicación científica.

1. La inteligencia artificial generativa ha irrumpido con fuerza en universidades, medios de   comunicación   y   centros   de   documentación,   ¿estamos   ante   una   revolución comparable a la llegada de Google o incluso superior?.

Pues todo apunta a que sí, que estamos ante un cambio muy importante. Quizá muy importante en  profundidad,  aunque  no  necesariamente  (al  menos  de  momento)  en  amplitud.  Intento explicarlo.  Google  representó  un  cambio  enorme  en  amplitud,  prácticamente  no  hay persona que utilice Internet y no conozca o emplee Google en su vida cotidiana. La inteligencia artificial generativa,  en  cambio,  supone  un  cambio  más  profundo,  porque  introduce  una  tecnología mucho más sofisticada y compleja, capaz de intervenir en procesos de creación, análisis y toma de decisiones.Ahora bien, no está tan claro que alcance todavía el mismo grado de universalización que Google. Es posible que en el futuro la inteligencia artificial llegue a integrarse de forma masiva en la vida cotidiana de toda la población, pero hoy aún no estamos en ese escenario. Lo que sí parece  evidente  es  que  se  trata  de  una  transformación  tecnológica  de  enorme  alcance, comparable como mínimo a la llegada de Google y, probablemente, incluso superior en términos de impacto conceptual y operativo. Naturalmente,   cualquier   predicción   sobre   tecnología   corre   el   riesgo   de   quedar rápidamente  desfasada.  Sin  embargo,  sí  podemos  afirmar  con  bastante  seguridad  que  la inteligencia artificial generativa no constituye una moda pasajera, sino un cambio estructural que ya está alterando nuestra manera de buscar información, producir conocimiento y relacionarnos con los entornos digitales.

2. Muchas personas utilizan ya herramientas como ChatGPT, Perplexityo Gemini para buscar   información,   ¿cómo   cambia   esto   el   papel   tradicional   de   los   motores   de búsqueda y del posicionamiento en buscadores (SEO)?

En  relación  con  los  motores  de  búsqueda,  parece  evidente  que  una  parte  de  las  búsquedas tradicionales se está desplazando hacia sistemas basados en inteligencia artificial. Ahora bien, de momento  se  trata  de  una  desviación  relativamente  pequeña  y  todavía  poco  significativa  en términos globales. Las estadísticas muestran que cada vez más usuarios recurren a herramientas de  IA  para  resolver  necesidades  informativas,  pero  eso  no  significa  que  los  buscadores convencionales estén dejando de ser útiles o relevantes.De hecho, dependiendo del tipo de necesidad de información, los motores de búsqueda tradicionales siguen ofreciendo ventajas muy importantes. Además, la situación se ha vuelto más compleja  desde  el  momento  en  que  Google  ha  integrado  funciones  de  inteligencia  artificial directamente  en  sus  resultados,  mediante  sistemas  como AI  Overviews o  los  nuevos  modos conversacionales de búsqueda. Por tanto, no parece probable una desaparición de la búsqueda convencional,  sino  más  bien   una  evolución   hacia  modelos  híbridos  en   los  que  convivan buscadores tradicionales e inteligencia artificial generativa. En  cuanto  al  SEO,  creo  que  la  cuestión  está  todavía  más  clara.  El  SEO  de  contenidos continúa siendo fundamental y, de hecho, resulta especialmente adecuado para los sistemas de inteligencia artificial. Existe un consenso bastante amplio en considerar que los sitios web que desarrollan estrategias sólidas de SEO de contenidos están influyendo de manera significativa en las  respuestas  generadas  por  las  IA.  Particularmente  relevante  es  el  alineamiento  con  los principios EEAT de Google (Experience, Expertise, Authoritativenessy Trustworthiness), es decir, experiencia, conocimiento experto, autoridad y confiabilidad. Estos criterios, que Google utiliza para  valorar  la  calidad  y  credibilidad  de  un  sitio  web,  parecen  ser  también  especialmente relevantes para los sistemas de rastreo y síntesis de información empleados por las inteligencias artificiales generativas. Mi propia experiencia confirma que un sitio web bien trabajado desde el punto de vista del SEO y de la calidad editorial puede impactar de manera muy rápida y directa en las respuestas que  generan  los  sistemas  de  inteligencia  artificial.  Por  eso,  más  que  asistir  al  final  del  SEO, probablemente  estamos  entrando  en  una  nueva  etapa  en  la  que  el  posicionamiento  y  la autoridad informativa adquieren todavía más importancia.

3. Uno de los grandes debates actuales es la fiabilidad de la inteligencia artificial. Desde tu  experiencia,  ¿qué  riesgos  ves  en  delegar  tareas  de  búsqueda,  síntesis  o  evaluación de información en sistemas generativos?

La cuestión de la fiabilidad es, probablemente, uno de los grandes problemas de la inteligencia artificial generativa. El riesgo principal es que los errores pueden aparecer de manera inesperada en  medio  de  un  funcionamiento  aparentemente  muy  eficaz.  Es  decir,  puedes  utilizar  una herramienta de IA diez veces y obtener nueve respuestas perfectamente correctas y útiles, pero en una ocasión introducir un error grave. Y precisamente porque el sistema suele funcionar bien, existe el peligro de confiarse demasiado y no detectar ese fallo. Ese  es  el  verdadero problema,  la  falsa sensación de  seguridad.  Cuando  una herramienta ofrece  resultados  convincentes  de  manera  habitual,  es  fácil  bajar  el  nivel  de  vigilancia  crítica. Entonces  puede  ocurrir  que  una  respuesta  generada  por  IA  se  incorpore  directamente  a  un trabajo académico, un informe o una publicación sin haber sido revisada adecuadamente. Y ese contenido puede contener desde pequeños errores hasta auténticos disparates. El ejemplo más conocido es aquel caso viral en el que un sistema de IA recomendaba poner pegamento en una pizza para mejorar que el queso se adhiriera. Parece absurdo, pero ilustra perfectamente cómo una   afirmación   incorrecta   puede   aparecer   integrada   en   una   respuesta   aparentemente coherente.En el ámbito académico, el problema resulta todavía más delicado. Se han dado numerosos casos de investigadores o estudiantes que han utilizado referencias bibliográficas generadas por inteligencia artificial sin comprobarlas previamente. Algunas de esas referencias simplemente no existían, eran citas inventadas. Esto representa una mala praxis muy grave, porque ningún autor debería   incluir   en   un   trabajo   referencias   que  no   haya   consultado   directamente.   Si   esas referencias    hubieran    sido    verificadas    una    por    una,    el    error    habría    sido    detectado inmediatamente.Por  tanto,  el  problema  de  la  fiabilidad  no  consiste  únicamente  en  que  la  inteligencia artificial  pueda  equivocarse,  porque  cualquier  tecnología  o  incluso  cualquier  persona  puede hacerlo,  sino  en  que  sus  errores  suelen  estar  ocultos  dentro  de  respuestas  plausibles  y  bien redactadas.   Precisamente   por   eso   es   imprescindible   aplicar   controles   sistemáticos   de verificación  y  mantener  siempre  una  actitud  crítica  frente  a  los  resultados  generados  por  IA. Utilizar inteligencia artificial puede ser extraordinariamenteútil, pero delegar completamente la validación   de   la   información   implica   asumir   riesgos   muy   importantes,   especialmente   en contextos académicos, científicos o profesionales.

4. Entonces, ¿usamos la IA o no?

Por supuesto que debemos utilizar la inteligencia artificial. La cuestión no es si hay que usarla o no, sino cómo utilizarla correctamente. Y eso implica asumir que todo lo que genera una IA debe ser verificado. De hecho, una recomendación bastante razonable es emplear estas herramientas especialmente  en  ámbitos  sobre  los  que  ya  poseemos  conocimientos  suficientes.  Cuando conocemos bien un tema, podemos evaluar con criterio gran parte de las respuestas generadas y detectar con mayor facilidad posibles errores, imprecisiones o simplificaciones excesivas.Esto  es  especialmente  importante  en  el  trabajo  académico  y  científico.  Si  se  utilizan referencias  bibliográficas  proporcionadas  por  una  IA,  es  imprescindible  comprobarlas  una  por una, localizar la fuente original, revisarla y asegurarse de que realmente existe y de que ha sido consultada.  Ningún  investigador  debería  incorporar  una  referencia  que  no  haya  manejado directamente.  La  inteligencia  artificial  puede  ayudar  enormemente  en  tareas  de  exploración, síntesis o apoyo a la investigación, pero nunca puede sustituir la responsabilidad intelectual del autor.Ahora bien, además del problema de la fiabilidad, existe otro riesgo todavía más profundo, el de la denominada “deuda cognitiva”. Este concepto hace referencia a las capacidades que dejamos  de  desarrollar  (o  incluso  empezamos  a  perder)  cuando  delegamos  excesivamente determinadas tareas intelectuales en sistemas automatizados. Y este problema puede aparecer incluso aunque la inteligencia artificial funcionara perfectamente y no cometiera errores. El  riesgo,  por  tanto,  no  es  únicamente  técnico,  sino  también  cognitivo  y  cultural.  Si delegamos  de  manera  sistemática  tareas  complejas  de  análisis,  razonamiento  o  creatividad, podemos terminar cayendo en una especie de “sedentarismo cognitivo”. Es decir, dejamos de ejercitar  habilidades  fundamentales  relacionadas  con  el  pensamiento  crítico,  la  capacidad analítica o la resolución autónoma de problemas. Por eso creo que la relación adecuada con la inteligencia  artificial  debe  ser  de  colaboración  y  no  de  sustitución.  La  IA  puede  ayudarnos enormemente,  incluso  en   tareas  creativas  (de  hecho,  buena  parte  de  su  éxito  se  debe precisamente a su capacidad para intervenir en procesos creativos), pero sin que eso implique renunciar a nuestras propias capacidades intelectuales. En este sentido, uno de los grandes desafíos de los próximos años será aprender a integrar la inteligencia artificial sin deteriorar nuestras competencias cognitivas. Necesitamos desarrollar modelos  de  uso  que  mantengan  activa  la  reflexión  crítica  y  que  conviertan  la  IA  en  una herramienta de apoyo al pensamiento, y no en un sustituto del mismo.

 

5. ¿Crees   que   los   profesionales   de   la   documentación   y   la   comunicación   están preparados  para  integrarla  ya  en  su  trabajo  diario  o  todavía  existe  una  brecha importante de formación?

Creo  que,  en  realidad,  todos  estamos  todavía  aprendiendo.  Y  sí,  sin  duda  existe  una  brecha formativa importante. La razón es bastante sencilla, la inteligencia artificial generativa tiene un potencial extraordinariamente amplio y todavía estamos descubriendo todo lo que puede llegar a hacer. No se trata de una herramienta limitada a tareas mecánicas o automatizables, sino de una  tecnología  capaz  de  intervenir  en  procesos  creativos,  analíticos  y  conceptuales  muy complejos. Precisamente  por  eso  resulta  difícil  estar  completamente  preparado.  Nadie  conoce todavía todas las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial generativa. Su capacidad no es ilimitada, evidentemente, pero sí lo suficientemente amplia como para que sigamos explorando constantemente nuevos usos, metodologías y formas de interacción. En este sentido, la brecha no  solo  tiene  que  ver  con  aprender  a  utilizar  herramientas  concretas,  sino  también  con desarrollar marcos de trabajo, protocolos y metodologías que permitan integrar la IA de manera eficaz y crítica en los procesos profesionales y académicos.Creo que todavía nos falta construir una especie de “gramática” de uso de la inteligencia artificial.  Es  decir,  una  manera  relativamente  sistemática  de  comprender  qué  puede  hacer realmente, cómo puede ayudarnos y cuáles son sus límites. Y eso requiere necesariamente un aprendizaje colectivo y colaborativo.Pondré   un   ejemplo   personal.   Llevo   años   trabajando   intensamente  con   inteligencia artificial, diseñando promptsy experimentando con distintas aplicaciones. Sin embargo, todavía hoy  sigo  sorprendiéndome  cuando  veo  ideas  o  estrategias  desarrolladas  por  otros  colegas.  A veces descubres promptso formas de interacción que jamás se te habían ocurrido y que abren posibilidades completamente nuevas. Eso demuestra hasta qué punto seguimos en una fase de exploración y aprendizaje.Por tanto, sí, existe una brecha formativa, pero también una enorme oportunidad. El reto ahora   consiste   en   compartir   conocimiento,   sistematizar   buenas   prácticas   y   desarrollar competencias críticas que permitan aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial sin caer ni en el uso superficial ni en la dependencia acrítica de estas herramientas.

 

6. Si   pensamos   en   los   próximos   cinco   años,   ¿cómo   imaginas   la   relación   entre inteligencia artificial, documentación y creación de conocimiento?

Creo que la relación va a ser estrechísima. De hecho, será muy difícil trabajar en documentación, investigación  o  creación  de  conocimiento  sin  utilizar  inteligencia  artificial.  Estas  herramientas pueden intervenir en prácticamente todas las fases del proceso de producción de conocimiento, desde la ideación inicial hasta la presentación final de resultados.La   inteligencia   artificial   puede   ser   especialmente   útil   en   la   fase   de   ideación   y conceptualización.   Cuando   iniciamos   una   investigación,   primero   necesitamos   saber   qué queremos estudiar y cómo queremos hacerlo. En ese momento, la IA puede ayudarnos a perfilar una  idea  inicial,  formular  preguntas  de  investigación,  proponer  hipótesis  o  incluso  construir matrices  de  consistencia  que  relacionen  problemas  de  investigación,  objetivos,  hipótesis  y metodologías. Una vez definido el objeto de estudio, la inteligencia artificial también puede ayudar en el diseño de esquemas de análisis o de extracción de datos. Es decir, puede contribuir a establecer qué información necesitamos recoger, cómo organizarla y de qué manera analizarla. Esto puede ser muy valioso en investigaciones documentales, revisiones bibliográficas, análisis de contenido o estudios comparativos. Después,  cuando  los datos ya  han  sido  recogidos,  la  IA  puede  apoyar  la  fase  de  análisis, síntesis  y  presentación  de  resultados.  Puede  ayudar  a  elaborar  tablas,  organizar  categorías, redactar síntesis narrativas, proponer visualizaciones o estructurar la exposición de los hallazgos. Por  tanto,  su  utilidad  no  se  limita  a  una  etapa  concreta,  sino  que  atraviesa  todo  el  ciclo  de creación de conocimiento.

Ahora bien, esta integración  debe hacerse con cautela. No se trata de descargar todo el trabajo intelectual en la inteligencia artificial ni de delegar el pensamiento crítico. Al contrario, cuanto  más  se  integre  la  IA  en  los  procesos  de  investigación,  más necesario  será  que  los investigadores sepan qué quieren hacer, evalúen críticamente las propuestas de la herramienta, verifiquen  los  resultados,  los  editen  y  los  trabajen  cuidadosamente.  La  inteligencia  artificial puede convertirse en una ayuda decisiva, pero la responsabilidad intelectual debe seguir siendo siempre humana.

 

7. Para  finalizar,  ¿cuáles  consideras  que  serán  los  cambios  más  transformadores derivados de la integración de la inteligencia artificial?

Creo  que  los  cambios  realmente  transformadores  vendrán  del  hecho  de  que  la  inteligencia artificial  estará  presente  en  todas  las  fases  de  los  procesos  de  creación  de  conocimiento, ayudándonos  y  asistiéndonos  de  manera  constante.  La  gran  transformación  debería  ser  que cualquier  trabajo  de  creación  de  conocimiento,  incluida  la  investigación  científica,  llegue  a  ser simplemente mejor, más riguroso, más sólido, más eficaz y con mayor capacidad analítica. Y ojalá ese sea el escenario que termine imponiéndose. Sin  embargo,  para  que  eso  ocurra  será  imprescindible  erradicar  las  malas  prácticas asociadas al uso de la inteligencia artificial. Uno de los ejemplos más preocupantes ya lo estamos viendo en la proliferación de referencias bibliográficas inventadas. Un autor descuidado puede incorporar  una  referencia  falsa  generada  por  IA  en  un  trabajo  académico;  después,  otros investigadores  la  encuentran,  asumen  que  es  correcta  y  la  reproducen  sin  verificarla.  En  ese momento, el error deja de ser  aislado y comienza a propagarse dentro del sistema científico y académico.Ahí aparece la cara más problemática del cambio transformador. Desde una perspectiva pesimista,   la   inteligencia   artificial   podría   contribuir   a   un   ecosistema   del   conocimiento progresivamente    contaminado    por    errores,    datos    falsos,    referencias    inexistentes    o alucinaciones  generadas  automáticamente.  Si  no  se  aplican  controles  rigurosos,  una  parte significativa del conocimiento producido podría terminar estando viciada o deteriorada.Pero existe también un escenario mucho más esperanzador. Si la inteligencia artificial se utiliza  correctamente  y  se  desarrollan  protocolos  sólidos  de  verificación  y  buenas  prácticas, entonces  la  creación  de  conocimiento  puede  experimentar  una  mejora  extraordinaria.  La  IA puede ayudarnos a analizar más información, detectar patrones complejos, trabajar con mayor profundidad y aumentar la calidad de los resultados obtenidos.Por tanto, el verdadero potencial transformador de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de la tecnología, sino de cómo decidamos utilizarla. Si conseguimos integrar estas herramientas  de  forma  crítica,  responsable  y  metodológicamente  rigurosa,  la  producción  de conocimiento podría volverse más fiable, más eficiente y de mayor calidad. En   ese   escenario,   no   solo   ganarían   los   investigadores   o   los   profesionales   de   la documentación, sino la sociedad en su conjunto. El propósito fundamental de la IA debería ser contribuir a construir un mundo mejor para todos, incluyendo especialmente a las personas más desfavorecidas  y  a  las  regiones  actualmente  más  empobrecidas.  De  no  ser  así:  ¿para  qué querríamos la inteligencia artificial?".

Entrevista realizada por Carlos Lopezosa García, Profesor Lector del Departament de Biblioteconomia, Documentació i Comunicació Audiovisual de la Universitat de Barcelona

Fuente: Clip de SEDIC, Revista de la Sociedad Española de Documentación e Información Científica, nº93–DOI: 10.47251/clip.n93.197 

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